4 de noviembre de 2026

Tener web y ficha de Google ya es un gran paso. Pero tenerlas no es lo mismo que tenerlas bien hechas. Una web lenta o una ficha a medio rellenar pueden estar ahí, existiendo, y aun así espantar a los clientes en silencio. Nadie te llama para decirte “me fui porque tu web tardaba mucho”, ni “me fui porque el navegador me avisó de que tu web no era segura”. Simplemente se van con otro.
La buena noticia: saber si las tuyas funcionan es más fácil de lo que parece, y no hace falta entender nada técnico.
Como contamos en por qué tu negocio necesita una página web, no hace falta una web enorme ni cara. Una página sencilla puede funcionar de maravilla. Pero “sencilla” tiene que ir acompañada de “bien hecha”: que cargue rápido, que se vea bien en el móvil y que deje claro qué haces, lo contentos que quedan tus clientes y cómo contactarte.
La mayoría de la gente te va a buscar desde el móvil, a menudo con una conexión normalita. Si tu web tarda más de 3 segundos en mostrarse, muchos se cansan antes de verla. Lo ideal es que el contenido principal aparezca en menos de 2,5 segundos. Las fotos demasiado pesadas son la causa más habitual de una web lenta, y casi siempre tiene arreglo fácil.
Tu teléfono tiene que verse sin buscarlo, y poder pulsarse para llamar desde el móvil. Si trabajas con WhatsApp, un botón directo es la forma más cómoda para mucha gente. Y un botón claro que diga qué hacer: “Pide presupuesto”, “Reserva cita”, “Llámame”. Sin ese empujón, mucha gente mira y se va.
Cuando alguien busca “fontanero en Bilbao” o “peluquería cerca de mí”, Google necesita saber dónde estás para mostrarte. Escribe tu ciudad y tu zona en la web, con naturalidad: en el titular, en la presentación, en el pie de página.
Google no mira tu web como la mira una persona: la lee. No ve lo bonitas que son tus fotos ni entiende lo que pone dentro de una imagen; solo entiende el texto. Si tu web no explica con palabras qué haces y dónde, Google no sabe de qué va tu negocio, y no te mostrará cuando alguien busque justo lo que tú ofreces.
Lo que más le ayuda: un titular principal que diga qué haces, textos escritos (no solo fotos) y un buen título y descripción para cada página. Esos dos últimos son, además, lo que aparece en los resultados de Google, así que también deciden si el cliente pincha en tu web o en la de al lado. Si dicen solo “Inicio”, desaprovechas esa oportunidad. Lo ideal: qué haces y dónde, en una frase.
Seguro que te ha pasado alguna vez: pinchas en un enlace y, en vez de abrirse la web, aparece una pantalla del navegador avisando de que “la conexión no es privada” o de que “el sitio no es seguro”, con un botón para volver atrás. Casi nadie se arriesga a seguir. Si eso pasa con tu web, estás perdiendo clientes antes de que lleguen a verla.
Ocurre cuando la web no tiene un certificado de seguridad (un permiso digital que demuestra que la web es de quien dice ser), o cuando lo tenía y ha caducado. La buena noticia: hoy es gratis, se configura una vez y, bien puesto, se renueva solo.
Tu ficha de Google es, muchas veces, lo primero que ve un cliente de ti, antes incluso que tu web. Esto es lo que más pesa:
No compiten entre sí: se ayudan. La ficha hace que te encuentren; la web es donde convences. Enlaza tu web desde la ficha y tu ficha desde la web, y asegúrate de que los datos (nombre, teléfono, zona) coinciden en las dos. A Google le da confianza, y a tus clientes también.
Revisar todo esto a mano lleva su tiempo, así que hemos creado una herramienta que lo hace por ti. Escribes la dirección de tu web y el nombre de tu negocio, y en un minuto te dice qué está bien y qué mejorar, con consejos claros:
Es gratis y no hace falta registrarse. Y no hay trampa: después del análisis no te vamos a perseguir para que nos contrates. Si el resultado es bueno, enhorabuena; y si hay cosas que mejorar, tendrás los consejos para hacerlo por tu cuenta. Aunque, si prefieres que nos encarguemos nosotros, nos encantaría.
Analiza tu web y tu ficha aquí.
Tranquilidad: casi todo tiene arreglo, y muchas veces es más sencillo de lo que parece. En una de las webs que hemos hecho, la velocidad en el móvil pasó de 79 a 97 sobre 100 con un par de ajustes en cómo se cargaban las fotos. Sin rediseñar nada. Y en la ficha, lo que más ayuda casi siempre es lo mismo: pedir reseñas a tus clientes contentos y subir unas cuantas fotos.
Lo ideal es que el contenido principal se vea en menos de 2,5 segundos. A partir de 3 segundos, mucha gente se cansa de esperar y se va.
No hay una cifra mágica, pero con menos de 10 reseñas un negocio transmite poca confianza. Más importante que llegar a un número es recibir alguna cada mes.
Sí. La ficha hace que te encuentren; la web es donde te explicas, enseñas tu trabajo y convences. Funcionan mucho mejor juntas, y enlazadas la una con la otra.
¿Cómo están tu web y tu ficha?
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